En consonancia con los planteamientos de su obra “Marginados y sepultados en los montes”, Valencia enfatiza en la pervivencia, ya durante el siglo XIX y en pleno republicanismo, de formas concretas de dominación señorial, de cuño colonial, y que eran parte constitutiva de la realidad sociopolítica del valle geográfico del río Cauca en el periodo aludido. No obstante, estas condiciones encontraron su réplica en los procesos de resistencia emprendidos por los habitantes libres, los esclavos manumisos, los blancos pobres, los mestizos, etc., quienes como bien se advierte al estudiar el presente trabajo, aprovecharon cualquier resquicio que les ofreció el Estado republicano en sus momentos de reforma, modernización y políticas liberales para insertarse en éste y dentro de la ley defender sus intereses y demandas.
Situación divergente por tanto a las épocas de predominio conservador, cuando la insurgencia social fue liderada por aquellos hombres y mujeres “enmontados”, que para las autoridades seguían siendo los mismos criminales y delincuentes de antaño, aunque tal vez más peligrosos para el orden social estamental heredado de la Colonia, dado su crecido número y al arraigo de una tradición libertaria prolongada a lo largo de varias generaciones en el Valle del Cauca.
Los cuatro momentos de insurgencia social con participación clave de los sectores populares entre 1830 y 1854 identificados por el autor son: 1830-1832 (anexión de las provincias del sur de la Nueva Granada el Ecuador); 1839-1841 (Guerra de los Supremos en el Valle del Cauca); 1851-1852 (reformas liberales y guerra de los esclavistas contra el gobierno central); y 1854 (movimiento de los artesanos melistas). (p. 41).